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The Tufts Daily
Where you read it first | Thursday, April 3, 2025

Perú Publicado: Introductions

Perú Publicado
Graphic by Shea Tomac

Editor’s note: This column is a special feature. It is published in Spanish in order to expand the Daily’s coverage but follows our standard journalistic practices. The English version can be found below.

¡Hola hispanohablantes! Mi nombre es Chrystal Coleman y bienvenidos a mi nueva columna: “Perú Publicado!” Van a aprender todo sobre mi semestre al extranjero en Perú en el programa de Globalización y Personas Indígenas en la Escuela para Entrenamiento Internacional. Estoy muy emocionada para el semestre que viene porque haré tres viajes académicos (Machu Picchu, Isla de Taquile y Puerto Maldonado) donde mi objetivo será encontrar a Paddington (sí, el oso británico con el sombrerito rojo). Y ustedes, mis queridos lectores, van a tener relatos de primera mano de todas mis aventuras en esta noble búsqueda, y si no encuentro a Paddington antes de regresar a Medford, estaré llorando en el Mayer Campus Center.

Mi primera parada en esta búsqueda sucedió en Lima, donde pasé tres días con mi familia antes de ir a Cusco para el comienzo de mi programa el 18 de febrero (mi descanso de invierno duró dos meses y fue demasiado largo). El cambio de idioma no fue broma. Me fui de un lugar predominantemente angloparlante donde se habla un poquito de español a otro mundo donde solamente uso inglés en los mensajes de texto. Traducir tanto hizo que mi cerebro se sintiera como puré después de el primer día — empeorado por mi falta de dormir en el vuelo nocturno. Pero, persistí y disfruté del sol intenso en la costa de Lima por tres días magníficos, comiendo todas mis frutas favoritas (como maracuyá) y comidas Peruanas (como pollo a la brasa).

Mi segunda parada fue el aeropuerto de Cusco, donde estaba segura que venderían objetos con la marca de Paddington o al menos tendrían su foto, pero estaba equivocada. Decepcionada, busqué por el aeropuerto para encontrar a mis nuevos compañeros de clase, y nos empezamos a conocer durante un emocionante viaje en autobús desde el aeropuerto al hotel para empezar nuestra semana de orientación.

Ahora estoy en el hotel Lizzy Wasi en Urubamba. Paddington no está aquí, pero un dúo de alpacas madre e hijo y cuatro gatos compensan su ausencia. Mi casa durante la orientación de ocho días está rodeada por montañas, lo cual más que compensa por nuestro horario de 9 hs a 18.30 hs.  

Una de las primeras actividades que hicimos se llama “drop-off.” Nos dividieron en cinco grupos, y cada grupo recibió tres tareas para completar con un presupuesto de 50 soles ($13.58) y sin teléfonos celulares. Mi equipo y yo caminamos 10 minutos al pueblo y le preguntamos a cada persona en la calle cómo llegar a un lugar que nadie conocía. Finalmente logramos conseguir direcciones al pueblo, casi 20 minutos de camino en autobús que nos costó un sol por persona, y encontramos el ‘palacio’ que nos asignaron. Desafortunadamente el edificio no tenía marcas, ni parecía un palacio pero sí conocimos a alguien que nos contó la historia del monumento.

Luego, volvimos al autobús para ir a un mercado y completar nuestra tarea final. Apropiada para el Perú, mi tarea final fue conseguir tres tipos de maíz. Una mujer amable me seleccionó tres variedades de maíz y me las vendió a un sol por maíz por que creo que le di lastima. Aunque luego nos dimos cuenta que no nos habían dicho la verdad completa sobre el monumento que visitamos, al menos conseguimos todo lo que compramos a los precios más bajos.

Eso es casi todo lo que hay para contar sobre mis aventuras, pero quédense tranquilos porque mi próximo reporté será mucho más interesante. En algunos días me iré a Machu Picchu donde “Paddington en Perú” fue grabado y tengo mucha esperanza de verlo. ¡Estén atentos a las proximas novedades!

Tupananchiskama (quechua para hasta la próxima),

Chrystal


Hey English speakers! My name is Chrystal Coleman and welcome to my new column: “Peru Published!” You’ll learn all about my semester abroad in Peru in the School for International Training’s Indigenous Peoples and Globalization program. I am absolutely psyched for the semester ahead since I’ll go on three academic excursions (Machu Picchu, Taquile Island and Puerto Maldonado) where it will be my mission to find Paddington (yes, the British bear with the little red hat). And you, my lovely readers, will get firsthand accounts of all my adventures in this noble quest, and if I don’t find Paddington by the time I return to Medford, you’ll find me crying in the Mayer Campus Center.

My first stop on this quest happened in Lima, where I spent three days with my family before heading to Cusco for my program’s official start date on Feb. 18 (my two-month winter break was far too long). The language switch was no joke. I went from a predominantly English-speaking place where Spanish was only spoken here and there to another world where I am only using English in my text messages. My brain felt like mush for the first day, which only worsened after I was awake the entire overnight flight. But, I persisted and basked in the intense sun on the Lima coast for three glorious days, eating all my favorite fruits (like passion fruit) and Peruvian dishes (like pollo a la brasa).

My second stop was Cusco airport, where I was certain they would have Paddington merch or at least his photo, but I was wrong. Disappointed, I journeyed through the airport to meet my new classmates, and we bonded on a thrilling, one-hour ride from the airport to the hotel where our orientation week was being held.

My current stop is the Lizzy Wasi Hotel in Urubamba. Paddington isn’t here, but I have a mother-son alpaca duo and four cats to make up for it. My home for our eight-day orientation is surrounded by mountains in all directions which more than makes up for the 9 a.m. to 6:30 p.m. class schedule they currently have us on.

One of the first activities we did was called “drop-off.” Split into five teams, each group received three tasks to accomplish and a budget of 50 soles ($13.58) to complete the tasks without using our phones. My team and I walked 10 minutes into town and asked every person on the street how to get somewhere none of them knew existed. We managed to get directions to the town, about a 20 minute bus ride away that cost one sol each and found the ‘palace’ we were assigned to. Unfortunately, the structure was unmarked and didn’t seem very palace-like, but we did track down someone who knew the history of the building.

Then, we jumped back on a bus to a market for our final task. Fitting for Peru, my final task was to get three different types of corn.  I assume a nice lady at the market took pity on me because she picked out three varieties of corn and sold them to me for a sol each. Although we weren’t told the whole history of the landmark we got the cheapest prices for everything.

That’s about it on my quest, but rest assured, my next check-in will be much more interesting. In a couple of days, I’m off to Machu Picchu, where “Paddington in Peru” was filmed, so I have big hopes I’ll be able to find him there. Stay tuned to find out!

Tupananchiskama (Quechua for until we meet again),

Chrystal